Navahermosa: la aldea que sueña libros en la España vaciada

Navahermosa es una pequeña aldea onubense, situada en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, que apenas cuenta con treinta habitantes.

Sin embargo, al menos una vez al año, sus calles se llenan de vida y palabras dando cabida a más de 300 personas que acuden a su Feria del Libro, un milagro cultural que transforma este rincón del norte de Huelva tan afectado por la despoblación.

Un sueño hecho realidad por la comunidad

Hace tres años, la asociación Navahermosa Participa decidió que la cultura y los libros no debían estar reñidos con vivir en un lugar pequeño y remoto.

Desde entonces, esta cita cultural se ha convertido en un referente en la comarca, demostrando que la vida cultural también puede florecer en la España vaciada.

Esther Segura, una de sus organizadoras, cree que parte del éxito de esta iniciativa radica en cuidar a los invitados y, sobre todo, en involucrar a los propios vecinos. Una acción que puede parecer pequeña, pero que tiene un efecto llamada en la gente, que valora las iniciativas que se hacen con entusiasmo y corazón. 

Así, gracias a esta feria, muchos descubren Navahermosa por primera vez y acaban regresando en otras épocas del año para disfrutar de su naturaleza y su tranquilidad.

Entre libros, torrijas y otras tradiciones

Navahermosa, que es también conocida por otras iniciativas, como su concurso de torrijas en Semana Santa, se llena de actividades interesantes durante su Feria del Libro, con puestos de manualidades, artesanía local, presentaciones de autores y un espacio muy especial llamado “cita a ciegas con un libro”.

Una de ellas, por ejemplo, es la que permite a los visitantes recoger ejemplares bellamente envueltos y gratuitos para descubrir títulos por sorpresa, con tan solo unas pequeñas pistas escritas por parte de quienes los han escrito y también participan, haciendo el evento mucho más dinámico e interesante.

De esta forma, con lemas como “Soñando libros” o “Hablar bien, pensar bien, vivir bien”, la Feria del Libro de Navahermosa demuestra que la cultura puede ser una herramienta poderosa para revitalizar pueblos y fortalecer el sentido de comunidad.

El tiempo transcurre diferente en Navahermosa durante este evento, llenándose de numerosas voces y risas, poco comunes en el día a día. Y así, entre talleres, puestos y presentaciones de obras,  como “Arias Montano y los peregrinos del tiempo” de José Antonio González Duque, “Ludi Florae” de Jorge Garrido, o “Los libros y la noche” de Antonio J. Sánchez, la pequeña aldea recobra su esencia de antaño y su bullicio perdido.

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