Pueblos

El 31 de marzo de 2019, 100.000 personas marcharon por el centro de Madrid para visibilizar la situación en la que se encontraba la España interior y denunciar el olvido de las instituciones. Bajo el lema ‘Revuelta de la España vaciada’, los convocantes recordaban que en el 70 % de España vivían tan solo cuatro millones y medio de personas como consecuencia de “la falta de igualdad y oportunidades” provocadas por las políticas públicas.

Pero en este fenómeno las administraciones públicas no son las únicas responsables. Como recordaron aquel día distintos manifestantes, también los medios de comunicación invisibilizan al informar principalmente sobre las grandes ciudades y sobre comunidades autónomas como Madrid, Cataluña o el País Vasco, al tiempo que se olvidan del resto del territorio: “hay gente que no existimos ni a nivel informativo, ni a nivel de inversión ni a nivel de nada”, apuntaba Blanca, una de las participantes natural de León.

La situación de la España interior y rural está hoy “un poco mejor que hacer años”, valora Mario González, vicepresidente de la asociación Pueblos con Futuro, quien destaca que, a pesar de todo, actualmente existe una “mayor sensibilidad” hacia el problema de la despoblación y se han puesto en marcha distintas medidas para frenarla. Sin embargo, como también reconoce, en muchos municipios –especialmente aquellos más pequeños y alejados de los grandes núcleos urbanos–, los datos demográficos y la oferta de servicios continúan cayendo desde entonces.

Quien observe un mapa actual de densidad de población percibirá una mancha de color que rodea la capital de nuestro país y que se extiende casi hasta sus costas, cubriendo la mayoría del interior del país. Esta mancha advierte de una densidad poblacional bajísima que en muchos municipios es inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado –el umbral empleado para hablar de zonas escasamente pobladas es de 8 o 10 habitantes por kilómetro cuadrado–, el límite para empezar a hablar de desierto demográfico.

Calatañazor o Medinaceli en Soria, Casares de las Hurdes en Cáceres, La Hiruela en Madrid, Saelices o Buendía en Cuenca, Peñalba de Santiago en León, Uclés en Huesca, Frías en Burgos…son solo algunos ejemplos destacados de pueblos que se enfrentan a la despoblación de manera grave o muy grave, y que aún tienen mucho que ofrecer.

Aunque este grado de despoblación afecta a la mayoría de los municipios interiores ubicados en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja y Aragón, en provincias como Soria, Teruel o Cuenca, con menos de 8 habitantes por kilómetro cuadrado –incluso teniendo en cuenta las capitales de provincia–, esta situación es especialmente grave. Del mismo modo, otras zonas, como Ávila, Zamora, Palencia, Albacete o Huesca, con 15 habitantes por kilómetro cuadrado o menos, también se encuentran gravemente afectadas.

Es precisamente aquí donde se encuentra la serranía celtibérica, un área el doble de grande que Bélgica y conocida como la ‘Laponia Española’ por disponer de una densidad poblacional equivalente a la de la región escandinava. Menos de siete habitantes pueblan cada kilómetro cuadrado de este territorio, que en algunas zonas montañosas, como la sierra de Albarracín o las serranías de Cuenca y el Alto Tajo, tienen menos de 1 habitante por kilómetro cuadrado.

Disfruta ahora de algunas de las imágenes de nuestro comic, el cuál se ampliará con colaboraciones de pueblos interesados, para su posterior publicación con fines benéficos destinados a la España vaciada:

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