Los orígenes de la España vaciada
En los últimos 75 años nuestro país ha experimentado una gran transformación: de dictadura aislada internacionalmente a democracia plenamente integrada en la Unión Europea; de país rural y de base agraria a un Estado urbano con una economía basada en el turismo y los servicios; de nación de emigrantes a país receptor; de un Estado política y culturalmente aislado a otro plenamente inmerso en el proceso de globalización.
Estos cambios han moldeado la España que conocemos y su inserción en el sistema-mundo, pero también han provocado cambios que han afectado de manera desigual a los distintos territorios, como es el caso de la despoblación.
La industrialización y modernización de España, de los años cincuenta hasta nuestros días, ha venido acompañada por un despoblamiento de buena parte del territorio nacional, especialmente en las regiones interiores, un fenómeno conocido como ‘la España vaciada’ y que en los últimos años ha cobrado especial relevancia.
Este ‘vaciamiento’, sin embargo, no se reduce a una mera pérdida de población: el envejecimiento de los municipios y provincias afectados, su pérdida de peso económico, la desaparición de servicios básicos, los efectos sociales causados por la emigración o la menor conectividad a través de la red revelan otras facetas de este fenómeno complejo y multidimensional.
Buena parte de la población que abandonó el medio rural se dirigió a las grandes ciudades, como Barcelona o Madrid, en busca de empleo y una vida mejor. De este modo se dio un rápido y desordenado crecimiento urbano durante las décadas centrales del siglo XX, lo que se tradujo, en muchos casos, en la construcción espontánea de infraviviendas en la periferia.
Una situación que llevó a cientos de familias a vivir en poblados chabolistas improvisados, como ocurrió en barrios tan populares de Madrid como el de Vallecas o Carabanchel. Allí, miles de personas recién llegadas de sus pueblos levantaron casas con sus propias manos, dando lugar a comunidades humildes y a una España rural cada vez más vacía.






La ‘España vaciada’ es un concepto heterogéneo y escurridizo. Mientras expertos como el catedrático de Economía Aplicada, Eduardo Bandrés y la profesora de Economía de la Universidad de Zaragoza, Vanessa Azón, han tratado recientemente de aprehender este fenómeno mediante los datos demográficos, otros investigadores han apuntado a la necesidad de atender al mismo tiempo a indicadores como la renta por habitante y la tasa de paro, e incluso han hablado del vaciamiento como de un continuo.
Sea cual sea la aproximación que se tome, el vaciamiento de nuestro país puede ser entendido desde tres puntos de vista distintos: la evolución demográfica, los cambios profundos en la economía de los distintos territorios y su impacto en la esfera identitaria y cultural de los municipios afectados.
EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA
Datos sobre la pérdida de población en España en los últimos 75 años
TRANSICIÓN ECONÓMICA
Cambios económicos desde 1950 hasta la actualidad
IDENTIDAD
Y CULTURA
Tradiciones locales, formas de vida y consecuencias culturales
LA ESPAÑA VACIADA HOY
Iniciativas para frenar la despoblación rural y la pérdida de habitantes
Para comprender mejor los orígenes del abandono rural y la España vaciada, os recomendamos dos obras maestras del cine que retratan, con crudeza y humanidad, el éxodo del campo a la ciudad: ‘Tierra sin pan. Las Hurdes’ (Luis Buñuel, 1933) y ‘Surcos’ (José Antonio Nieves Conde, 1951). Porque a veces, una película, puede contar con detalle lo que los datos no alcanzan a explicar.


